Mi cumpleaños, crónica de un día especial, muy especial


Hoy os traigo un poco de todo, la receta de esta tarta tan divina, mi fiesta de cumpleaños y mis regalos. O sea hoy vengo a hablar de mi libro.

Antes de empezar deciros que este año ha sido muy muy complicado para mí como muchos de vosotros ya sabéis, por lo cual decidí que mi cumpleaños iba a ser muy especial, así que yo misma me organicé una fiesta por todo lo alto.

También agradecer a todos las felicitaciones que por distintos medios fui recibiendo (la verdad es que me sentí muy muy, pero que muy querida, algo bueno habré hecho no????). 


La elección de la tarta fue fácil, todo un clásico en mi cocina, sobre todo dedicada a mi hermana que es una auténtica fan (de hecho sobró más de la mitad del pastel y no se lo pensó dos veces y se lo llevó todo todito).

Es una brown velvet (receta brow velvet) lo único que hay que hacer es no ponerle el colorante rojo de la receta y la tendréis brown, el sabor es el mismo y así nos ahorramos química.

Cómo siempre os cuento, yo hago el bizcocho el día antes, lo envuelvo en papel film y lo guardo en la nevera. De esta forma al cortarlo para hacer las capas se nos desmigará mucho menos.

Tanto para el relleno como para la cobertura utilicé mi receta de cheese cream (otro éxito asegurado, la verdad es que a todo el mundo le gusta). En este caso utilicé las siguientes cantidades:

- 250 gr de mantequilla a temperatura ambiente.
- 300 gr de azúcar glas.
- 300 gr de queso crema (frío de nevera).

El procedimiento es muy sencillo, pero necesitaréis varillas eléctricas o amasadora, si no no os quedará una buena textura.

Primero mezclamos la mantequilla con el azúcar glas por un mínimo de 5 minutos (cuanto más tiempo mejor pues así el azúcar quedará mucho más integrado). Por último añadimos el queso crema frío y mezclamos únicamente hasta que se integre, y listos.

Para el bizcocho utilicé un molde de 15 cm alto (10 cm) y lo dividí en cuatro capas, con lo cual hice tres de relleno.


Para que estuviera todavía más jugosa le puse a cada una de las capas un poco de mermelada de fresa antes de poner la crema.

Para cubrirlo, como ya os he comentado, utilicé también la cheese cream. Le dí una primera capa (tapamigas) y a la nevera, cuando ya estaba fría y había endurecido le dí la segunda y última. Utilicé una rasqueta que le hacía las rallitas horizontales y así quedo más mono.

Mirad como quedaron las capas por dentro.


Para decorarla hice unas rosas de diferentes colores y unas hojas, todo ello con fondant y con unos moldes que te hacen la vida muyyyyyy fácil, y lo fui colocando en la base y en la parte superior. Por último le puse unos sprinkels pequeñitos de color lila (mi favorito) en la parte de arriba y listos.

Esta es una tarta que debéis conservar en la nevera con estos calores veraniegos, por el fondant no os preocupéis, no se caerá, lo único es que quedará brillante por el cambio de temperatura, pero no pasa nada.

Esta fue la guinda de la fiesta.

Para la cena hice un poco de picoteo, para los niños carne rebozada (ufff, es que si no no comen mis sobrinos) y para los mayores un picoteo de embutidos y berberechos y unos enrollados.


Ver receta de enrollados. Aquí os cuento como se hacen, los rellenos fueron diversos, pero comentaros que mejor ponerles algo sólido (tomate, salmón, jamón dulce etc) pues los que hice solo con salsas con el calor quedaban demasiado pringosos y se rompían con mucha facilidad.

Y ahora los regalossssssssssssssssssss, yuhuhuuuuuuuuuuuuuu.

Os aviso que son todos relacionados con la cocina, mira, una que es adicta.


Unas tablas de cortar. Desde que hice el curso de manipuladora de alimentos tenía una necesidad de tenerlas, pero la verdad es que no encontraba el tamaño adecuado para no tener que ampliar mi cocina. Hasta que vi estas, son geniales, pequeñas y con una cajita de inox para guardarlas, o sea que estaban hechas para mi cocina. Este fue el regalo que le asigné a mi enano, y él tan feliz.


Este y los que viene a continuación fueron los regalos de mi madre y mi hermana. Todos a petición mía jejejeje. 

No es muy vistoso, pero va genial para la cocina. Un porta rollos (film y aluminio) que tiene cuchilla de corte. También de inox para que conjunte con el resto.


A este hace tiempo que le tenía ganas, una máquina para hacer pasta. En mi caso tendrá dos utilidades. La normal (hacer pasta) y después me servirá para estirar el fondant. En breve haré mi primera pasta, ya os contaré.


Este fue un extra inesperado, un accesorio para hacer ravioli, geniallllllllll.

Fotografía tomada directamente de la web de thermomix

Y este fue mi auto regalo, siiiiiiiiiiiiiiiiii, la thermomix (aún no la tengo y estoy contando las horas).

Ya hace tiempo que le tenía echado el ojo, pero fueron las demostraciones que he visto las que me han acabado de convencer. Mi idea será utilizarla a diario para las cenas (desgraciadamente las comidas las hago en el trabajo) de mi enano y mías, y hacerlas más sanas, cremas de verduras, pescado y carne al vapor, etc. Ya os iré contando mis experiencias.

Y hasta aquí la crónica, perdonad que haya sido tan pesada pero tenía ganas de contároslo, al fin y al cabo todos y cada uno de vosotros formáis parte de mi vida de una u otra forma.

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Un beso enorme a todas/os.

3 comentarios:

  1. Que tarta mas bonita! Que bien se portaron con los regalos, tienes que estar encantada

    Un abrazo

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  2. Hola! La tarta te quedó preciosa y de sabor la red velvet es una delicia! Los regalos una pasada, te los mereces! Besis

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  3. Muchas felicidades Yolanda, todos los regalos son preciosos.

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